martes, 5 de julio de 2016

Análisis crítico de la evaluación institucional desarrollada en el sistema educativo salvadoreño.


La pregunta planteada por Bolívar (2006) al respecto de cómo hacer gobernable la enseñanza, es decir, cómo desde la política educativa se puede influir positivamente en lo que se hace en el aula, ha llevado a proponer la evaluación institucional como una vía que promueva y posibilite la mejora del sistema educativo.  En este sentido, la evaluación institucional desempeña una función de primer orden, en cuanto elemento de información valorativa sobre el estado de la educación brindada por un determinado centro (Tiana, 1996).

En El Salvador, la necesidad de esta evaluación ha sido señalada por diferentes legislaciones; así, la Ley General de Educación (1996) plantea que la evaluación es un proceso integral y permanente, que deberá apoyar la toma de decisiones para mejorar la calidad, eficiencia y eficacia del sistema educativo.

No obstante, a pesar de estas orientaciones legales, el Ministerio de Educación (2015) reconoce que no se ha podido establecer un organismo permanente de evaluación educativa, y admite, a su vez, que no se han dado avances significativos en la evaluación de la gestión institucional. De ahí que se reconozca la necesidad de implementación de un sistema nacional de evaluación educativa, como uno de los momentos fundamentales en la ruta de la superación del atraso secular del sistema educativo público; y como se señaló con anterioridad, un aspecto central de este proceso de evaluación educativa es el concepto de calidad, que funciona como marco normativo para la crítica del sistema educativo (MINED, 2015).

A pesar de las deficiencias mencionadas a nivel de evaluación institucional en el país, en la búsqueda de la calidad sí se han establecido algunos procesos de evaluación institucional. Se debe reconocer que estos procesos de evaluación están dirigidos principalmente a centros educativos privados, mientras que la educación pública ha sido dejada de lado cuando debería ser una de las preocupaciones centrales de los gobiernos. No obstante, vale también la pena retomar estos modelos de evaluación aplicados en el país como punto de partida para consolidar procesos más sistemáticos, integrales e integradores de evaluación institucional.

En relación a lo anterior, en el artículo 45 de la Ley de Educación Superior se afirma que el Ministerio de Educación, con el fin de comprobar la calidad académica de las instituciones de educación superior o de sus carreras, desarrollará procesos de evaluación de las mismas, por lo menos una vez cada tres años, para lo cual podrá contratar los servicios de expertos independientes. En concordancia con esto, uno de los proyectos de evaluación institucional establecidos por el Ministerio de Educación (MINED, 2010) es el Sistema de supervisión y mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior, y en el subsistema referido a la Evaluación se sostiene que, ésta es una herramienta que se ofrece a las instituciones de educación superior como una oportunidad para mejorar la calidad de los servicios educativos y procesos académicos que se ofrecen.

En párrafos anteriores se ha venido insistiendo en la evaluación institucional como un mecanismo importante para la mejora de la calidad. Esto es evidenciado también a partir de la Experiencia de evaluación institucional desarrollada por el MINED (2012) referente a la Acreditación de Centros Educativos Privados, cuya evaluación incluye  todo lo relacionado a los elementos que de manera externa deberán evaluarse, pero haciendo referencia también a la autoevaluación para garantizar el buen funcionamiento y calidad de los servicios que ofrece la institución educativa, como una estrategia interna de valoración  para la toma de decisiones.

A pesar de que en ambos  modelos de evaluación institucional desarrollados en el país se hace referencia al análisis externo de la calidad educativa del centro, también en ambos se valora la autoevaluación como el proceso de análisis objetivo, sistemático y continuo, organizado y efectuado en las instituciones por un equipo interno de profesionales o agentes internos de la propia institución (MINED, 2010), un proceso que no puede ausentarse de la evaluación institucional en su totalidad, aunque en algunos ejercicios tome más peso que en otros.

En este sentido, se sostiene firmemente que si el país desea avanzar en el establecimiento de un sistema de evaluación institucional debe tomar conciencia de esta doble vía evaluativa, de análisis interno y externo, las cuales deben integrarse con miras a lograr una valoración más completa de la calidad educativa brindada por las instituciones, como una forma de abarcar de manera más certera los puntos de mejora, pues como plantea Bolívar (2006), la capacidad para mejorar precede a las demandas externas de rendimiento de cuentas.

De tal forma, la evaluación interna constituye el punto de partida de la evaluación externa, proporcionando una base para comprender de modo específico el establecimiento escolar, y realizar valoraciones posteriores desde una perspectiva exterior donde se priorice la ética y el profesionalismo por parte de los evaluadores. Si esta integración es lograda, la evaluación institucional de los centros se constituye en un proceso y un espacio de confluencia, dirigida a la valoración de la eficiencia en los recursos, de la eficacia en el logro de resultados, y la valoración que conduce a la  mejora interna de la propia organización. Así, la necesidad de una determinada institución por dar cuenta de sus propios resultados se combina con rendirse cuenta de sus propios avances, para tomar medidas a nivel local.

No obstante, nos advierte Bolívar (2006), con lo anterior deberá mantenerse siempre un equilibrio entre la tendencia a universalizar condiciones y la variabilidad y particularidad de cada centro escolar; de manera que exista una  adecuada combinación de exigencias externas con dispositivos que desarrollan la capacidad interna.

Por ello, aunque la evaluación educativa, en muchas ocasiones, ha sido un instrumento al servicio de políticas educativas neoliberales y de propósitos desreguladores (Tiana, 1996), o incluso en el país, ha estado ligada a intereses personales o partidarios, y aunque los dos modelos de evaluación antes mencionados puedan tener también alguno de estos vicios, no debe adoptarse una postura fatalista y desechar la evaluación como herramienta poderosa. De ahí que, como sostiene Tiana (1996) es vital reconocer la influencia de la evaluación en la conducción de los procesos de cambio y reforzarla para cumplir este fin; de lo contrario ésta será tomada como un requisito a cumplir y no como una herramienta necesaria para la mejora.

Como plantea Tiana (1996) este uso viciado es sólo uno de los posibles usos que puede darse a la evaluación; por tanto, es responsabilidad de los diferentes actores educativos exigir el uso adecuado de la evaluación, pues el conocimiento del  logro de los objetivos de un sistema educativo es una tarea que, en democracia, compete a todos los ciudadanos. De tal forma, es también tarea de todos responsabilizarse por el trabajo pendiente en materia de la calidad educativa que se exige a las diferentes instituciones educativas, y en este sentido devolver a la evaluación institucional su utilidad más amplia, combinando las perspectivas interna y externa, de manera que contribuya de manera más amplia a la toma de las decisiones adecuadas en favor de una mejora constante.


Referencias

Bolívar, A. (2006). Evaluación institucional: entre el rendimiento de cuentas y la mejora interna. Gest. Ação, Salvador9(1), 37-60.

Ley N° 468. Ley de Educación Superior. Diario Oficial de la República de El Salvador, San Salvador, El Salvador, 10 de noviembre de 2004.

Ley N° 468. Ley General de Educación. Diario Oficial de la República de El Salvador, San Salvador, El Salvador, 21 de diciembre                de 1996.

MINED. (2010). Sistema de supervisión y mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior de El Salvador. Subsistema de Evaluación: Manual para la preparación del Informe de Autoevaluación. El Salvador: MINED.

INED. (2012).  Manual de Aplicación del Instructivo para la Acreditación de Centros Educativos Privados. El Salvador: MINED.

MINED. (2015). Sistema Nacional de Evaluación: Gestión 2014-2019. San Salvador, El Salvador. MINED.


Tiana, A. (1996). La evaluación de los sistemas educativos. Revista iberoamericana de educación, 10: 37-61.